Me encuentro en este cuarto donde la soledad cohabita conmigo, la tristeza es una orden de cateo al alma, poco a poco me convierto en la puta del llanto; dispuesto a la hora que disponga para humedecer mis ojos.

El tren de la nostalgia parte a las 23:59 lamentablemente solo lo abordamos la soledad y yo, no conforme con vivir conmigo ahora viaja a mi lado, a todos lados.

Transpiro tu ausencia, aspiro tu distancia, poco a poco me arrincono lo más que puedo en esta habitación; el llanto no cede, me estruja el alma, me gustaría saber que de esta manera el dolor irá mitigando.

Me gustaría saber que tan solo cerrando los ojos tu imagen se borrara al abrirlos; no encuentro el momento de arrancarme el corazón para lavarlo de ti., no encuentro el momento de exfoliarme la piel para borrar las huellas de tus caricias.

No encuentro el momento para arrancarme los labios y así olvidar tus besos y el sabor que dejaste en ellos, no encuentro el momento para huir de esta ciudad y así no seguir el rastro de esta historia de amor.

Al final ni siquiera la muerte me aseguraría que te pueda dejar de amar. Ahora me encuentro en este cuarto tratando de vivir sin ti, soportando a cada segundo los ataques sin cuartel de los celos, la burla suspicaz de la esperanza y la agonía que representa el haberte perdido.

El tren de la nostalgia parte a las 23:59...

Oliverio